¡Turismo en Zacatlán, para pasear a gusto!

MANUAL DEL TURISTA DESPISTADO QUE VISITA ZACATLAN
Trabajo debido al esfuerzo del Historiador Zacateco
Sergio Ariel Casique Salvatierra

RUTA DEL AGUA

PAISAJES

Por los caminos de Zacatlán se pueden admirar bellos e incomparables paisajes, conformados por bosques de coníferas y gran cantidad de huertos de manzanos, perales, duraznos y ciruelos, que frecuentemente se ven cubiertos de neblina.

PASEO DE LINDA VISTA

Paseo de Linda Vista, Zacatlán, Puebla, México   Click para agranda

El Paseo de Linda Vista se encuentra bordeando la barranca de los Jilgueros, y es uno de los puntos de interés turístico de más importancia de Zacatlán, porque en este lugar se puede dominar en el paisaje La Cordillera de Zacatlán o Sierra, donde se encuentran las elevaciones de San Antonio, Nepopualco y La Antena, mismos que se encuentran en San Miguel Tenango, población indígena que dista 13 kilómetros por terracería y a 5 de vista. Este paseo consta de tres balcones conocidos desde antiguo: Balcón de la Primavera que se encuentra a un costado del Antiguo Hospital Luis Cabrera (Hoy Clínica) y desde donde se puede tener una perspectiva impresionante de la barranca y todo lo que en ella contiene. El otro balcón se encuentra más distante y aunque no queda comprendido dentro este Paseo debe de considerarse como parte integrante del mismo; su nombre; Balcón del Diablo. El siguiente balcón se encuentra a un costado del panteón municipal y se llama Balcón de la Cascada, porque desde este lugar se puede observar la cascada de Las Tres Marías, llamadas así por María Dolorosa, María Guadalupe y María Magdalena. Este punto de observación es interesante para el turísta, magnífico lugar para el fotógrafo, para el artista, para el alma sencilla, para todo aquel que lleva en el corazón la sensibilidad de las cosas hermosas.

Desgraciadamente las autoridades municipales de todas las épocas no han puesto atención en este lugar creando miradores en lugares estratégicos, y arreglando el paseo en toda la extensión de la palabra, es una lástima.

BARRANCA DE LOS JILGUEROS

Barranca de los Jilgueros, Zacatlán, Puebla, México   Clik para agrandar

Es un mirador donde podrá disfrutar la majestuosidad de la barranca y la cascada llamada "de las tres Marías". Se localiza a 300 metros al sur del zócalo de la ciudad, sobre el paseo de la barranca. En este lugar se pueden explorar ruinas prehispánicas, y al norte de la misma se puede hallar un monolito con un pie grabado de por lo menos un millón de años.

En el fondo de la barranca se encuentran unas casas mal llamadas cabañas, pues estas son de tabique y tienen otra función a las originales conocidas por la gente, hay veredas para bajar hasta este lugar y otras que llevan al pie de la cascada de las Tres Marías, por el que hay que bajar por una empinada cuesta. Las cabañas son propiedad privada.

El fondo es una maravilla, pues en el hay otro clima, el tropical donde se dan frutos de este ambiente. El lugar todo invita a vivir en medio de una naturaleza agreste, salvaje, silenciosa, pues es increíble, que estando en la cima todo un mundo de bullicio, en el fondo se encuentre una calma que supera la tranquilidad más esperada. Abajo es otro mundo, un bosque, o más bien una selva en ocasiones impenetrable, por la borusca que parece inundarlo todo, tapando cada entrada, cada piedra, cada árbol. Cada pendiente que se salva llega hasta las márgenes del río Lajajalpan, que ya ha perdido su caudal original, su pureza, pero aun así, es posible quedar profundamente maravillado ante el espectáculo que se ofrece paz y serenidad y que sólo es posible en esta parte de la agreste barranca de los Jilgueros.

Si visita este encantador lugar, no deje basura, respete la ecología, no encienda fuego provocando un desastre de funestas consecuencias. Respete el medio que lo envuelve y déjese llevar por la magia y mano de la madre naturaleza.

RIO LAJAJALPAN

También conocido como Axaxal o río de Atlamajac y Chignahuapan, nace al pie del Peñón del Rosario, en el Ex-distrito de Alatriste, al desprenderse de esa áspera y pintoresca montaña que forma aquí los límites con Tlaxcala, lleva el nombre de Tecoyuca; después toma las de Atlamajac y Chignahuapan, cuando pasa por dichos lugares; en el segundo de ellos explaya sus ondas formando una pequeña laguna.

Sale del hoy municipio y penetra en términos de Zacatlán; cruza al pie de la progresista ciudad asentada al borde de una pequeña mesa, y formando anchurosa depresión, en el cual recibe el tributo de algunos arroyos, es en este sitio donde realmente comienza a conocerse con el nombre de Lajajalpan, el cual leva después en toda su longitud. Al unirsele pequeños afluentes, caen en saltos de 40 y 60 metros de altura, nuevas galas con que se adorna "la bellísima barranca" . Aquí es donde se han encontrado formaciones cretáceas con "Arietes James Barcenae", fósil característico.

No muchos kilómetros adelante, penetran las aguas en túneles que las desvían hacia la cuenca del "Necaxa", obra artificial enorme que atraviesa una de las vísceras más considerables de la cordillera, con lo que, muy disminuido el caudal, avanza hacia el norte, alimentándose del torrente de Tlalixtlipa y otros cortos tributarios; pasa por las inmediaciones de la mesa de Chila y sale del territorio de Puebla, no lejos del rico municipio de Jopala, para juntarse a las aguas del "Necaxa", ya con el nombre de "Chumutlán", y después de recibir las corrientes del "San Pedro" o río de "Ahuacatlán". Este, representando en las característicos de Almazán, Saussure y García Cubas, con curso mucho más largo del efectivo, no es sino la corriente de Ahuacatlán, que pasa por San Pedro Camocuautla, toma allí este nombre, unidos, juntándose al "Necaxa", muy cerca de la confluencia de Camalteco, Ver. Digamos para terminar que sobre la ortografía del nombre Lajajalpan, río que arrastra arenas, no hay aun uniformidad en los escritos.

CASCADA DE SAN PEDRO ATMATLA

Cascada de San Pedro, Zacatlán, Puebla, México   Clik para agrandar

Ubicado a dos kilómetros al sur de la ciudad. Este lugar abarca desde el puente conocido como de "La Marimba" hasta bordear el balcón del diablo cerca de unos cien metros abajo. Este sitio es uno de los más conocidos de Zacatlán pues se ha convertido con el paso de los años en un lugar de recreación que en tiempos de vacaciones se llena hasta su máxima capacidad, infinidad de familias organizan días de campo donde se puede uno divertir en el agua, se practica un deporte, se come, etc. En este primer nivel se encuentra un puente que lleva a un camino de piedra y este hacia la zona arqueológica de Atmatla donde aun se pueden observar cinco elevaciones y las ruinas de unos paredones donde dice que iba a ser la iglesia del primer Zacatlán que se construyó pero que por efecto de una epidemia se tuvo que cambiar la ubicación al sitio donde está el Zacatlán de hoy. En este sitio, subiendo el puente y el camino de piedra se llega a otro que lleva al pueblo de San Miguel Tenango.

En el segundo nivel, cruzando el río, y bajando por una de sus cuestas se llega propiamente a la cascada que tiene una caída de poco más o menos de 20 metros, su caudal ha disminuido con el paso de los años, su caída lleva hasta sobrepasar el balcón del diablo, que se encuentra a unos 80 metros hacia arriba, mismo que lleva hasta la caída de las Tres Marías, en este sitio hay que andar con cuidado, pues cualquier movimiento en falso puede provocar problemas de lamentables consecuencias.

De la cascada se cuentan curiosas y bonitas leyendas como la Leyenda de la cascada de San Pedro, Leyenda de la peregrinación de los zacatecas, leyenda de la fundación de Zacatlán, la Imagen de San Pedro, la campana caída, la campana, la campana encantada, el tesoro de los paredones, el dragón de la cascada, la llorona del río, etc.

ZONA ARQUEOLOGICA DE SAN PEDRO

Saliendo de Zacatlán hacia San Miguel Tenango, se encuentra esta zona, se atribuye a los toltecas su levantamiento, aun se pueden observar cinco elevaciones, siendo el más alto de unos 20 metros de altura y sobre el cual crecen pinos y yerbazales. Según algunos estudios realizados hace ya tiempo, se sabe con seguridad que el lugar tuvo influencia teotihuacana.

Hay que apuntar que la plaza ceremonial, ya en total extinción, estaba dedicado a Quetzalcóatl, pues antes que la pirámide principal fuera destruida en su totalidad en su cima por los habitantes de los alrededores y creciera maleza y árboles, presentaba ciertas características inconfundibles relacionadas a este dios, las cuales, según el historiador del siglo pasado don José María Esteva que "es bien sabido que los templos de los antiguos mexicanos que por influencia tenían en otros pueblos bajo su yugo, presentaban la plataforma, ya formando un cuadro completo o ya un cuadrilóngo y que sólo había partes circulares en los templos erigidos al culto de Quetzalcóatl". Este templo o pirámide que aun subsiste, pero ya destruido en su originalidad, era en parte circular con cima cuadrilonga, y porque, según los historiadores consultados con más autoridad como Motolinía, de las Casas y Clavijero, dicen que los indios sabían por tradición, que cuando este dios quería publicar una ley, hacían subir a la cima de un monte a un pregonero, cuya voz se podía escuchar a una enorme distancia; sea porque lo tenían por dios del aire, siempre le levantaban su templo en las cumbres de los montes. Por eso construyeron los toltecas en Cholula, la colosal pirámide que ha llegado hasta nuestros días. Por eso en Tula hicieron un templo en lo más alto de un monte, y en casi todo el imperio mexicano hacían lo mismo, pues era general el culto a este dios. Una característica extraordinaria que se puede observar en este centro ceremonial, es que la disposición del principal templo con los otros edificios que se encuentran, están en tal forma dispuestos, que representan una gigantesca cruz.

Del material de tepalcates recogidos en in situ, así como algunas figurillas y otros objetos entregados para su estudio, es fácil deducir la influencia temprana teotihuacana II y III de la huasteca procedente de sus periodos del Prisco, Pánuco II y de Pitahayas, Pánuco III, además de cierta penetración provenientes de Remojadas, del Veracruz Central.

La Casa de la Cultura de Zacatlán formará pronto un museo regional sobre los restos que a través de los años se han encontrado in situ en esta zona de importancia en la historia local y que de alguna forma rescatará una parte de nuestro rico pasado.

QUETZALAPA

La naturaleza prodigó sus bienes en esta zona, donde se funden los mejores paisajes en un interminable contraste de llanura con cerros y planicies con cañadas; aquí se encuentra el salto de Quetzalapa, que es una espectacular caída de cerca de 200 metros enclavada en la barranca. Podrá admirar también la antigua planta hidroeléctrica donde se generaba energía que daba vida a Chignahuapan y por donde se llega bajando 300 escalones. Cada 25 de mayo, se recuerda a los fundadores de la planta de luz. Se ubica 8.5 Km al sur de Zacatlán, con un acceso de terracería.

BALCON DEL DIABLO

En la parte oriente de la barranca de los jilgueros, con dirección a Chignahuapan, en su mano izquierda, hay una especie de terraza o explanada, comprendida entre el río de san Pedro que corre como a unos cien metros de profundidad, serpenteando entre las rocas, en esta misma dirección del oriente y dando una vuelta hacia el norte, para ir a caer formando unos saltos denominado "Salto de San Pedro", a una profundidad mucho mayor, y por el norte está la terraza limitada por los planos de la propia barranca, exuberante de vegetación, en la que se observan los madroños, encinos, fresnos quiebrahacha y algunos árboles más, llenos de savia y de verdor todo el tiempo.

En el cantil del río, como decimos, a una altura, cosa de cien metros, a unos 6 u 8 metros del nivel de la terraza (esta simula una lengua que vas hasta el camino carretero de Zacatlán a Chignahuapan, al poniente), y sobresaliendo un volado como balcón (en este lugar han construido un restaurante, lo que viene a romper el cuadro natural del sitio), al que se llega por un camino llano, antiguamente estaba empedrado, en su orilla se puede divisar el hilillo de plata del río de Lajajalpan, y en el que caben cuando más unos 4 0 5 personas. Este es el lugar denominado Balcón del Diablo.

A cosa de 10 a 12 metros, antes de llegar al balcón y un poco más abajo que este, se encuentran rodeados de maleza, dos rocas enormes que simulan formas de personas, una de ellas, al parecer es de un fraile, pues tiene un bonete, y la otra, tal pareciera que es una mujer que está a su lado. Desde la orilla opuesta, es decir, al noroeste del balcón, se ven estas figurillas, por lo que se conoce también como el balcón de los frailes. En la actualidad (1997) se ha construido sobre este acantilado un moderno restauran que quiebra con el cuadro, acabando así con la imaginaría de la gente que se había deleitado con las mil y un historias que sobre este famoso lugar se habían construido a través de los siglos. Aun así, es posible contemplar la belleza que guarda desde siglos toda esta cuenca que se conforma desde la cascada de San Pedro bordeando por este balcón y llegar a la cascada de las Tres Marías.

Se sabe que hay planes de rescate para este extraordinario lugar y convertirlo en uno de los centros vacacionales más importantes de Zacatlán, de ser así, los turistas podrán contar con un lugar de esparcimiento de más tradición en la región.

CASCADA DE LAS TRES MARIAS

Esta cascada es la misma que se forma de las aguas provenientes del río Lajajalpan, del tramo conocido como río San Pedro, adyacente inmediata de la cascada o salto del mismo nombre. Esta espectacular caída sólo es observable desde el punto donde se encuentra el panteón municipal constando precisamente de tres niveles que en suma forman una caída de más de 300 metros de altura. Se llama "Caída de las Marías" (María Dolorosa, María Guadalupe y María Magdalena), y no "cola de caballo", como últimamente se le ha querido imponer, pues así consta en los registros geográficos respectivos del Estado.

Esta caída es una de las más espectaculares que a lo largo tiene el río Lajajapan hasta colindar con el Estado de Veracruz. Para llegar hasta ella hay sólo dos caminos: por la barranca de los jilgueros y por la zona arqueológica de San Pedro, el más fácil es este último, sólo hay que encontrar el camino recto que lleva a San Miguel y desviarse a su izquierdo y siguiendo la vereda que poco a poco se va inclinando se puede llegar a un costado y observarla de frente, es un espectáculo único, pues no se ve la caída hasta su base donde se forma una especie de lago, donde va a caer formando otra pequeña cascada como de 20 metros.

El otro camino que se menciona es por la barranca de lo jilgueros, seguir este camino es una aventura, pues hay que atravesar un denso bosque de coníferas y luego bajar cerca de cien metros seguir el río a la derecha, llegar a la cascada antes mencionada, subir por una de sus cuestas, que cuesta trabajo llegar hasta donde se forma el lago después de precipitarse en sus tres niveles, de ahí el nombre de "Caída de las Tres Marías". Es un espectáculo digno de admirarse, el medio ambiente es impresionante, amen de todo lo que hay que observar en el recorrido hasta llegar a la caída.

Sólo esperamos que los turistas que se aventuran por estos lares, sigan conservando limpia el medio ambiente, pues es lamentable encontrarlo lleno de basura, pues bien podría ser el paraíso que tanto anhelan: río, aves, bosques, en conjunto, que tanto desea un espíritu puro y libre. Donde es posible observar entre la borusca un sol limpio y tierno, donde el aire se siente encendido y hasta la brisa que, si aletea, los aleteos son de un sol en su temblor espejeante. Y en esa diafanidad insólita, las formas parecen desnudarse castamente y las distancias de los bordes de la barranca parecen aproximarse confiadas, mostrando su intimidad al caminante con la mayor inocencia, como si el mundo fuese niño todavía.

Cuando usted observa el agua que cae desde una altura de aproximadamente 300 metros, parece agua desnuda y sensible, menudita y tierna que cae a través de las peñas con andar movedizo y juguetón… luego, se precipita con ímpetu infantil y como un poco alocadamente, y entre tropiezos y tumbos se estiras y crece lanzándose en cada terraza, virtiendo en ello todas las claridades y todo el silencio, un silencio que se recoge expectante y contiene el aliento, para que el agua pueda oír su propia voz, la mañana se llena de paisajes, y en ese minuto en que usted se encuentra de culminante belleza que, a veces, parece que se eternizara.

Y cuando cae al hondo lecho, el agua se reposa palpitando apenas, girando lenta y distraída, como pensativa y risueña, ausente de su misión, olvidada de su destino y su fin, soñando intensamente en ser un río manso y bueno. Hasta que, al impulso del continuo fluir, se arrebata en ensueños y llevada hasta el filo de su último salto, parece contenerse por un momento, y quisiera retroceder pero no puede, se asusta, se revuelve con desesperación, pero presionada por el caudal que avanza, enloquecida de espanto, suelta la cabellera, se arroja al vacío en una curva elástica y en un hervor de espumas y burbujas, se destroza y salta en pedazos, que a su vez se rompen, se desmenuzan en una lluvia fresca que llega hasta el alma. Después, se juntan los pedazos de su cuerpo incorpóreo, y fundiéndose otra vez, lenta y un poco cansadamente, se encauza de nuevo, y mientras avanza, se realiza en el río manso y bueno que antes soñara.