Para tu superación!!!!!!!

"Manantiales: El Regalo Inesperado "

Algo muy especial para el Día del Niño. Algo puede llegarte y suspirar. Disfrútalo......

Martha C. Medrano

Tomado del Periódico La Jornada Morelos

Publicación: 29.04.2007

El plan para el fin de semana ya se tenía armado: María y su pequeño de siete años irían el sábado temprano a desayunar al restauran que tiene un área de juegos que a Dany le gusta tanto y de ahí a pasear por el zócalo de la ciudad; comerían con la abuela del niño y luego se irían al cine. Luego el domingo como festejo real del Día del niño, la mami prepararía el desayuno y en el parque de diversiones. Los alcanzaría Daniel, el papá de Dany y esposo de María con quien no viven.

Al menos ese era el plan que se había acordado durante la semana y del que Dany no quitaba el dedo del renglón, aunque en algún momento se ha derrumbado porque el papá de Dany le ha salido con que no tendría suficiente tiempo como para estar con ellos en el parque, cosa que a María ha tenido abrumada.

Era ya viernes por la noche y María recordó a Dany después de la merienda:

-Anda a dormirte Dany, así mañana nos levantamos desde temprano y nos da tiempo de hacer todo.

-Mamá, espérame tantito, deja que acabe este capítulo -esas caricaturas que de pronto son medio agresivas, se gritan y tienen grotescos cuerpos pero es lo que la moda le ha implantado a los niños de hoy.

-Bueno, sólo termina el capítulo y a dormir. Te espero arriba -le dijo María que ya había terminado de lavar los trastes de la merienda y dejó limpia la cocina y el modesto comedor de la vivienda que a través de los financiamientos del gobierno para trabajadores todavía está pagando.

La sencilla casita de dos pisos en que habitan está regularmente muy limpia. Desde hace tres años en que Daniel se fue de la casa -porque María lo corrió-, el espacio es suficiente para los dos, y el orden y la disciplina se ha dado en un gran entendimiento entre María y su Dany, que al paso del tiempo ha tenido que aprender a sobrevivir a pesar de la ausencia del padre que tanta falta le hace.

No tienen una línea telefónica instalada, pero María se comunica a través de su celular, que justo cuando María se disponía a descansar en su cama en lo que Dany subía, sonó:

-¿Bueno?

-Si María, soy yo Daniel.

-Buenas noches, qué pasó -le contestó ella, hizo un rápido recuento para adivinar por qué le llamaría Daniel el viernes en la noche.

-Oye Mary... es probable que llegue un poco tarde al parque el domingo, ¿podrías entrar con mi hijo y yo los alcanzo más tarde?

Eso cayó como balde de agua fría a María:

-Por qué no lo dices claro, la verdad es que no vas a ir al parque... ¿verdad?

-No, de verdad sí llego.

Ella no lo creyó así que le contestó:

-Sólo te pido una cosa, si no tienes agallas para decírselo tú, yo se lo digo, pero por favor, no vuelvas a molestarnos, es verdaderamente patético disculparte una y otra vez, y darle explicaciones a Dany y verlo llorar, yo creo que de una vez por todas, nos dejas en paz...

-No mi linda Mary, espera por favor, lo único que te pido es que entren al parque, yo te lo juro que llego con ustedes

-Mary esta vez no tuvo paciencia así que cortó la llamada y cerró su teléfono.

Tuvo Mary que apagar el teléfono porque Daniel le siguió marcando al menos media hora más. Dany subió a su cuarto y pidió a su mami que lo acostara:

-Mami, ¿me cantas? -ese es un paso ineludible todas las noches, Dany está acostumbrado a que su mami le cante una vez que está acomodado en la camita.

Al amanecer del sábado las cosas salieron bien. Desayunaron juntos y Dany tuvo tiempo de recrearse en los juegos de su restauran favorito, justo a las dos de la tarde. La abuela los esperaba para comer lo que ella misma les había guisado a Dany y a sus otros dos nietos así que se pasaron la tarde muy linda e invitaron a la abuela al cine. Por ello, la familia en bola se fue a pasar un sábado por la noche juntos.

La carita de María no era del todo de contento. Su mamá lo había notado como la madre que conoce bien a sus hijos:

-Estás pensativa ¿verdad hijita? -le dijo la abuela de Dany.

-Algo mamá.

-Es Daniel, lo sé.

-Quién más... le prometió a Dany llevarnos mañana a los juegos del parque nuevo y me llama anoche que llega tarde... la verdad es que otra vez no va a dejar plantados... así que le dije que ya no nos moleste más...

-Hija.

-Madre, es de verdad un drama explicarle a Dany por qué no llegó su padre, por qué ya no vive con nosotros, por qué.. muchos porqués.

-Tú tienes la mejor decisión hija, cuenta conmigo.

-Lo sé madre -afortunadamente para María eso es muy claro.

En la noche del sábado María no podía dormir, daba vueltas en la cama una y otra vez. Encendía la televisión, la volvía a apagar y así le dieron la una de la mañana, las dos... hasta que se quedó dormida sin enterarse en qué momento. Lo qué sí supo fue cuando Dany se levantó para ir a despertarla:

-Mami, despierta, ya amaneció -le dio besos en las mejillas.

-Buenos días corazoncito... -se abrazaron y retozaron un rato sobre la cama.

Luego se bañaron y María preparó el desayuno. No quería hablar aún con su hijo, tal vez teniendo la última esperanza en que de verdad llegara Daniel a alcanzarlos en el parque nuevo de juegos mecánicos.

Justo a las diez de la mañana, Mary y Daniel llegaron en camión al parque y corrieron para formarse en la larga hilera para pagar la entrada que por inauguración y en festejo a los niños en su día estaría costando la mitad del precio normal.

Cuando María y Dany llegaron a la cola alguien los abordó:

-Hola.,

-¡Papá! -efectivamente era Daniel. El pequeño se abalanzó sobre su padre y éste lo cargó efusivamente.

-Toma Mary, aquí están ya nuestros boletos.

-¡Qué bien!

Dany corrió hacia una de las puertas de acceso al gran parque.

María estaba callada pero sonreía, de pronto al ver a su Daniel, con la mochila en los hombros sintió nuevamente aquella tranquilidad y seguridad de los tiempos atrás cuando era novios y luego cuando nació Dany... y que por algunos grandes motivos se rompió, pero ahorita se sintió así otra vez por unos segundos.

Entraron en el parque y Daniel corría y se subía a un juego, y luego a otro, y sus padres lo seguían y de pronto se sonreían entre ellos dos y hubo momentos en los que viendo a Dany trepado en las motos o en los coches, Daniel tomaba la mano de su Mary y la apretaba fuerte. Eso la hacía sentir un escalofrío de emociones juntas pero que ella no demostraba, porque no quería volver a sufrir y sí permitía que Daniel le tomara la mano.

Toda la mañana fue linda, casi a las dos de la tarde se sentaron en una de las placitas de comida rápida a probar de los antojos que se ofrecían y luego Daniel los llevó hacia el teatro que está montado y cuya función iniciaba a las cuatro.

Siéntense aquí voy a ver qué hay de tomar y me vengo. Mary y Dany confiado, se acomodaron en unas butacas y esperaron a que la función de teatro iniciara. De pronto anuncian por el micrófono:

-Tercera llamada ¡comenzamos! -María lamentó que Daniel no estuviera con ellos iniciada la función pero se quedó tranquila con Dany, empezaron a salir los personajes de la obra que se dijo era de un romance cuando de pronto Dany y María miran fijamente al actor central de la obra que acababa de salir a escena:

-Mami... es... ¡es mi papá!

María abrió tremendos ojos:

-Pero, no, o sí... -y cuando tiene que hablar el actor se quedan paralizados:

-¡Sí es!

-Bravo -gritó inocente Dany.

María sonrió y Daniel que se dio cuenta; le devolvió la sonrisa desde aquel foro. La obra era fundamentalmente sobre el clásico príncipe que al encontrar a su princesa busca la forma de conquistarla y casarse con ella. Y en efecto Daniel juega el papel del príncipe con tal soltura que jamás María hubiera imaginado que tenía él dotes de actor. De pronto se acerca el final de la obra en donde el príncipe pide a la doncella que se case con él y lo dice Daniel en el micrófono:

-¡Por favor amada mía, mi Mary amada, cásate conmigo!

Y definitivamente Daniel se acerca a la orilla del foro y se dirige hacia su Mary y su hijo, entonces la gente que se reunió para ver la obra, guarda silencio, el actor repite:

-¡Mary, por favor amada mía, cásate conmigo!

María siente frío por todo su cuerpo y claro que siente todas las miradas puestas en ella, Dany no se desentiende y pide a su mami:

-¡Dile que sí mami... dile que sí!

Entre la confusión de la propia gente que no sabe si es parte de la obra o un hecho real, a Mary se le ruedan unas lágrimas:

-¡Es de verdad!

Comenzó el murmullo, y entonces se hizo más grande el ruido hasta que alguien comenzó a aplaudir y a animar a Mary para que dijera que sí.

-¡Mami, anda! -le pedía Dany mientras en el foro Daniel seguía inmóvil con la mano estirada y esperando el sí de la princesa:

-¡Sí, sí! -respondió Mary.

Ella creyó que estaba dentro de un sueño, pero no, allí estaba su Daniel pidiéndole que unieran sus vidas y el pequeño Dany animándola.

Este regalo inesperado en el Día del Niño no estaba contemplado en los planes del fin de semana, pero estos tres años de soledad de Daniel lo hicieron ponerse a trabajar, a ahorrar dinero, a superarse para poder ofrecer algo sólido a los suyos, y la propuesta estaba aceptada y con ello, el cambio en la vida de María y su familia.

Mas páginas Super