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AUNQUE
ME VEA CON SANDALIAS.
Bienvenido
presidente,
gracias
porque se digna a venir a visitar nuestra escuela,
tenemos
muchas carencias, usté, lo ha de ver notado,
mi
salón ya es de ladrillo, pero mire a los de cuarto,
ellos
aún toman sus clases en el salón de palitos
que
tapamos con cartones.
Cierto,
nos han ayudado y poco a poco ha crecido
esta escuela antes pequeña y ahora llena de muchachos,
pero
aún nos falta mucho para tener una escuela
toda
bien enladrillada, con canchas, baños y patio
para
que a todos nos guste venir diariamente a clases.
A
veces no lo comprendo, tal vez porque soy un niño,
pero
veo en algunas partes casas repletas de lujos
con
tres coches a la puerta, cancha de tenis y alberca,
en
cambio mi humilde escuela tiene techos de cartón,
y
sillas destartaladas, porque otra escuela mas grande
que
ya compró mobiliario, las mandó como regalo.
Gracias
señor presidente,
gracias por venir a vernos, grábese bien nuestra cara
porque
así pobres y todo tenemos muchos deseos
de
continuar estudiando y ser gente de provecho,
aunque
nos vea con sandalias y con ropa desgastada,
sabemos
que si estudiamos y le ponemos empeño
podremos
llegar muy alto y tal vez en el futuro
un
alumno de esta escuela llegará a ser presidente.
Profr.
José de Jesús Velázquez Navarro.
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