Don Lucas Solís Viveros


Datos biográficos con motivo del Reconocimiento al Señor Lucas Solís el 11 de Diciembre de 1997 por su contribución a la grandeza de Zacatlán.

Nació en Zumpango de la Laguna, estado de México, el día 18 de octubre de 1904. Sus padres fueron el Sr. Lucio Solís Meléndez y la Sra. Julia Viveros Navarrete. A la edad de 6 años llegó a esta Ciudad de Zacatlán Puebla donde reside desde esta fecha.

Al amparo de su tío Antonio Viveros y de su padrino Ruperto Vargas, personas que trabajaron en los primeros campamentos que en 1914 se establecieron para apoyar la perforación de los túneles de distribución de agua para alimentar al sistema hidroeléctrico Necaxa, recibió su primer lección de forja.

En 1915 por orden del Gral. Emilio Márquez y bajo la responsabilidad de Don Ruperto Vargas en Tetela de Ocampo en casa de don Benedicto Segura, se acunaron monedas en cobre de 10 y 20 centavos de la brigada Francisco I. Madero, actuando como ayudantes Maurilio Hernández, Gabriel Trejo, Carmen Cruz, y Lucas Solís.

Apenas concluye su instrucción primaria en 1916 en la Escuela Elemental Superior "Ramón Márquez Galindo", se ve vinculado a la Revolución Mexicana por el trabajo que desempeñaban su tío y padrino, se ocupa como aprendiz en la maestranza haciendo munición y arreglo de armamentos.

En las poblaciones vecinas de Ahuacatlán, Amixtlán, Tetela y otras, ya en 1924 era conocido ampliamente por sus conocimientos sobre las maquinarias que esa época existían, su inclinación a la mecánica desde temprana edad se lo permitió.

En 1925 obtiene del Gobierno del Estado de Puebla su licencia de chofer con el número 449 por lo que se relaciona con mas fuerza a la actualidad automotriz.

En 1927 colabora con el Gobierno de Gabriel Barrios en el internamiento de un vehículo desarmado para ser usado en las inmedíaciones de Amixtlán en la sierra norte de Puebla y atiende los requerimientos de mecánica de sus transportes por espacio de dos años.

Hacia 1930 ingresa a la sociedad Mutualista "Esfuerzo" integrada por jóvenes del gremio mixto de obreros libres y empleados cuyo objetivo era contribuir en el desarrollo cultural y social de la población y pronunciar el desarrollo de sus agremiados.

En 1932 contrajo nupcias con la profesora Doña Amelia Hernández Luna que prestó sus servicios docentes en Amixtlán y Atecoxco, con ella procrea ocho hijos (Amelia, Martha, Lucas, Lucía, Ramiro, Javier, Elva y Jorge).

En 1934 se asocia con algunos de los miembros de la mutualista para adquirir un camión "reo" de pasajeros, con el que se estableció el primer servicio regular mixto de pasajeros y carga entre Zacatlán y la Estación de Ferrocarril de Ahuazotepec.

De 1937 a 1945 paralelamente al desempeño de su actividad de la mecánica administra el Hotel Herrero, donde se organizan y realizan algunos importantes eventos de las 5 primeras Ferias de la Manzana.

De 1944 a 1948 durante la construcción de la Carretera de Zacatlán a Tejocotal, se le encomienda por la constructora el arreglo de la maquinaria pesada que se emplea en la construcción de la carretera.

En 1945 instala el taller mecánico en su actual domicilio ampliando sus actividades a carpintería, carrocería, hojalatería, pintura, herrería artística, paileria, fundición menor y ajuste de motores, fabrica molinos desgranadores para maíz y bombas aspersoras para la fruticultura.

Dentro de las personas, que aprendieron con el y contribuyeron en el buen nombre del taller se encuentran en su mayoría establecidas con negocios propios y también prestigiados.

Derivado de su inquietud hacia el campo en 1950 se integra en la explotación Frutícola y adquiere una propiedad en el Barrio de Tlatempa, la escasez de equipo para labores le preocupa y en 1960 inventa y patenta una bomba aspersora para la fumigación de árboles frutales.

En 1962 ingresa a la docencia en la Escuela Secundaria Federal S 342 "Angel Wenceslao Cabrera" impartiendo materias tecnológicas (estructuras metálicas) por 19 años. Su preocupación fundamental fue la juventud y la preparación de esta para enfrentarse a la vida, en especial los que tenían menos oportunidades. A esto les dio clases los domingos.

A los 60 años, que no es común volver a las aulas, participa en los cursos de actualización magisterial en la ciudad de Puebla y en el centro de adiestramiento rápido de mano de obra en la ciudad de México. En este período recibe reconocimientos oficiales por su participación extraordinaria en diferentes actitudes en apoyo de los estudíantes, su escuela y la comunidad.

En 1970 participa en la construcción de la sociedad local de crédito agrícola Zacatlán S. de R.L. y en la transformación de esta en lo que ahora como Sociedad de Producción Rural de R.L. Zacatlán.

En 1979, después de casi dos décadas, por una afección cardíaca se retira de la docencia como pensionado. En los últimos su padecimiento y su edad le han impedido desarrollar trabajo, pero su ejemplo sigue dando frutos.

Tomado de la Revista PUEBLA MAGICA AÑO VII, MAYO DE 1998, No. 56


Un Científico Poblano Olvidado

Don José Joaquín Arriaga

Profr. Don José Joaquín Arriaga


Nació en la ciudad de Puebla, el 11 de junio de 1831.

Su infancia y primeros años de juventud los pasó en Zacatlán de las Manzanas, según se leerá más adelante. Cuando el 12 de mayo de 1845 se hizo la solemne apertura de la ESCUELA LANCASTERIANA con el nombre de LA DIVINA PROVIDENCIA, en la misma ciudad de Zacatlán, dentro de las solemnidades que se llevaron a cabo y que constan en los números 4 y 5 del ESCOLAR ZACATECO, publicados el 15 de octubre y el 15 de noviembre de 1891, se consigna que se dio posesión a los niños inspectores generales de orden D. Ramón Márquez y D. JOAQUIN ARRIAGA y a los inspectores generales de clases de escritura, lectura y aritmética, D. José Ma. González, D. Manuel Alvarez y D. Pedro Hurtado, ciñéndoles las bandas que son distintivo de sus empleos, los señores Presidente de la Compañía y socio presidente de la comisión de vigilancia de la Nueva Escuela, Lic. D. Pedro N. Arriaga, Juez de Letras del partido y concluida la ceremonia, este último pronunció el discurso inaugural!"

Recibió José Joaquín Arriaga, el título de topógrafo y agrimensor en 1859. Fue profesor de topografía en la Escuela Nacional de Agricultura, de la que también fue Secretario muchos años y Director en 1883.

En el libro Reseña Histórica de la Enseñanza Agrícola y Veterinaria en México, del Ing. D. Adolfo Barreiro, publicado en 1906, encontramos que "En el año de 1883 que fue Director de la Escuela, el señor Ingeniero don José Joaquín Arriaga (en la relación de directores aparece solamente como Joaquín Arriaga), algo se quiso hacer modificando el plan de enseñanza, que entonces se seguía; pero como sus proposiciones no fueron aceptadas por el Gobiemo". "En esa época sólo se introdujeron en los estudios. la mecánica racional de Delaunay, las construcciones y la geometría descriptiva, materias que completaban la carrera de Ingeniería".

Escribió muchos trabajos científicos y se distinguió como escritor católico, siendo fundador y director de varios periódicos, fue redactor responsable de "La Voz de México", pero en donde dejó una huella imperecedera fue con la publicación de "La Ciencia Recreativa", publicación dedicada a los niños y a las clases trabajadoras.

Con fecha 2 de abril de, 1871, se anunció en el siglo XIX la publicación con el prospecto que formuló el Ing. Arriaga, diciendo entre otras cosas: "El artificio de la novela se ha apoderado ya de la historia para hacer agradable su estudio. Prueba de ello es la aceptación que han encontrado en las masas las numerosas ediciones que se hacen día a día de tantas novelas históricas de los célebres novelistas franceses, que con el recurso de su pura imaginación han cubierto de flores la áspera senda del estudio de la historia, gracias a ello, los principales episodios de la historia francesa son más conocidos en México que nuestra historia misma. La ciencia más ardua aún para los que no la aman por vocación, permanece desconocida entre nosotros y la mayoría de los mexicanos la ven con indiferencia, si no con el desprecio propio de la ignorancia, preciso es confesarlo.

"La obra anunciada tiene por fin generalizar los conocimientos científicos, embelleciéndolos con el artificio de la novela y por consiguiente, la nueva publicación arrojará las primeras semillas de este interesante estudio, que será muy fecundo en resultados para la generación que nos reerriplaza".

Cumplió ampliamente con lo anunciado en su prospecto, pues a partir del 13 de abril de 1871 publicó posiblemente más de 90 cuadernos, aunque en sus prospectos aparecen solamente 83 cuadernos de 36 a 40 páginas cada uno y con diferentes temas científicos y en 4 épocas:

De la 1ª. fueron 18 números; 24 de la 2ª.; 22 de la 3ª. y 19 de la 4ª.

Estos temas agrupados por especialidades dieron margen a catorce libros muy útiles, llevando siete temas cada uno y así tenemos los siguientes títulos: Cosmografía, mineralogía, M Meteorología, Física, Física Experimental, Física del Globo, Botánica, Zoología (2 tomos), Geografía Descriptiva, Agricultura Industrial (2 tomos) e Industrial Práctico (2 tomos). Cada folleto lleva una litografía de Iriarte con dibujo de J.M. Velasco o Litografías de V. Murguía e Hijos y dibujos de L. Garcés".

En tan interesante labor supo llevar a la práctica el consejo del eminente poeta Horacio, que figura en su Epístola a los Pisones: ENSEÑAR DELEITANDO.

De su infancia en Zacatlán de las Manzanas, nos deja el Ing. Arriaga algunos pasajes personales en su opúsculo "HISTORIA DE UN PAÑUELO DE LINO".

"Qué bella eres, reina de la sierra Qué seductora te me presentas desde mi oscuro retiro, con tus torrentes estrepitosos y tus manantiales murmuradores ¿No lo recuerdas ya? Ante los grandiosos atavíos que ostentas, abriéronse mis ojos a la vida. Impresas dejé en tus fértiles campiñas las huellas de mi infancia, cuando corriendo en pos de voluble mariposa llevaba a pacer a tus céspedes jugosos al blanco corderillo. Más tarde y cuando el soplo de la muerte peneró helado y aterrador en mi feliz hogar arrancándome un pedazo de mi corazón, volví a refugiarme en tu regazo de flores; y entonces la solemne soledad de tus espesos bosques, el aspecto majestuoso de tus ríos, la vida siempre risueña de tus fecundas colinas, cicatrizaron en parte las llagas profundas y dolorosas que abrieron en mi pecho, hondos pesares. Recibe, pues, ciudad del cielo expléndido y que a la aurora te levantas con la frente coronada de azucenas, el grato recuerdo, la tierna memoria que de tí conserva, el que siendo un niño respiró tu brisa embalsamada, y que siendo después joven, confundio sus lágrimas sentidas con tus diáfanas gotas de rocío".

Su preocupación por buscar el mejoramiento de las clases trabajadoras se revela en interesante carta que dirige el 26 de noviembre de 1871 al señor José María Ariza y Huerta, con residencia en Orizaba, al enviarle el estudio que hizo sobre la industria del lino, diciéndole entre otras cosas:

" ... Y si algo en él, que lo haga interesante, es el deseo que me anima de presentar a las clases pobres, nuevas fuentes de trabajo que mejoren su tristísima y angustiosa situación...".

Siendo poblano, el Ing. Arriaga, no podía faltar algún mensaje interesante de la ciudad de Puebla y para tratar el tema "LA PORCELANA", presenta una leyenda ubicándola en el barrio del "ALTO", al que describe como un barrio populoso, pero con sus calles pendientes y tortuosas, con muchos de sus edificios destruidos e inhabitados, y sobre cuyas ruinas crecen silvestres enredaderas y otras mil plantas parásitas que han encontrado un terreno fecundo para arraigar y desarrollarse en las paredes de adobes que aún desafían valientemente en pie los rudos ataques de los tiempos.

"El Alto" es a donde concurren con frecuencia muchos habitantes de la población, para ir a respirar en las primeras horas de la mañana el aire embalsamado por las frescas flores de los jardines, o para admirar en las últimas de la tarde, el grandioso espectáculo que presenta el cielo, en los momentos en que el sol majestuosamente4e tras las nevadas cumbres de los volcanes ......

También se ocupa de presentar estudios para sus lectoras y de esta manera publica "LA VIDA DE LAS FLOR ES", dedicándola preferentemente a su esposa la señora Guadalupe Ponce de León Arriaga.

Es de lamentarse que existiendo una obra tan importante no se utilice y que JOSE JOAQUIN ARRIAGA esté c ompletamente ignorado.

Bien merece el reconocimiento público al conmemorarse el primer centenario de haberse publicado su "CIENCIA RECREATIVA". El diccionario PORRUA dice que "fue uno de los fundadores de la primera Sociedad Mexicana de Historia Natural en 1868 y su primer secretario.

Miembro corresponsal de la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia". Este ilustre personaje falleció el año de 1896.

Tomado de la Revista PUEBLA MAGICA AÑO I, NOVIEMBRE DE 1991, No. 2